Solo en tinieblas afiladas
Poco a poco voy cayendo en ellas. Acurrucado contra una esquina, temblando, la oscuridad se va comiendo lo que me rodea. Sudo, mis mandíbulas tiemblan y se agarrotan. Tengo los brazos alrededor de las rodillas. Poco a poco cierro los ojos porque veo mas luz así que mirando a mi alrededor. Por un momento me pasa por la cabeza esa absurda idea de calmarme. Lo intento, aun sabiendo que es en vano y que ellas irán carcomiendo mi corazón. Trato de alejarlas pero no, sabes que van a volver, están acechándote. Miro hacia abajo, refugiandome tras mi propia alma, y se me hace un nudo en la garganta cada vez más intenso, que parece subir hasta mis ojos haciéndoles llorar lágrimas tan amargas que parecen pesar toneladas. Me dejo caer en la nada, en el olvido, olvido eterno, desaparecer en la negación, en ningún sitio. Pero te suben, tan lacerantes, tan afiladamente suaves. Y siempre volverán para subirte y verte. Sufrirte. Subirte. Sufrirte.

0 Comments:
Publicar un comentario
<< Home